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Virusso Clowntacuentos-Debut
Disfruta esta versión en cuento de "La Singular Epopeya del cazador Imberbe".
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martes, 17 de diciembre de 2019
SAN NICOLÁS Y LA NAVIDAD
El que llegaría a ser llamado
San Nicolás nació en el último tercio del siglo III en Patara de Licia en el
imperio romano.
Sus padres eran muy ricos, y
él, desde niño, se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre
los pobres; si le daban dulces o chocolates los compartía con los niños pobres,
si le daban juguetes también los compartía y si alguno se rompía él no lloraba
ni hacía pataleta porque sabía que todas las cosas materiales son transitorias,
pero que los buenos momentos viven en el corazón para siempre. Decía a sus
padres: "sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado
tanto". Todos lo estimaban y sus padres estaban orgullosos de él.
Había una cosa en que los
padres de Nicolás no se ponían de acuerdo; pues el padre decía –Nuestro hijo
será un gran comerciante, tan bueno como yo… no, mejor que yo; el mundo no
tendrá fronteras para los hábiles negocios de Nicolás.- Pero su madre en cambio
afirmaba –Estás muy equivocado esposo mío, el corazón noble de nuestro hijo
está hecho para la vida piadosa; él será un sacerdote como su tío el obispo de
Mira.- Al final la única conclusión a la que podían llegar era que el tiempo
decidiría a que se dedicaría Nicolás.
Cuentan que siendo aún joven,
se compadeció de un desquiciado hidalgo de su comunidad, que habiendo caído en
la más absoluta miseria, ya no podía mantener a sus tres hijas que eran
hermosas y honestas y al carecer las muchachas de la dote, parecían condenadas no
sólo a ser "solteronas" sino a morir de hambre. La dote, que en aquel
entonces se acostumbraba, era una cantidad de dinero o bienes materiales que él
padre debía entregar al esposo para contribuir a la manutención de la hija que
se casaba. Así el padre obligado por la necesidad había decidido que vendería a
sus hijas una a una en cuanto llegaran a la edad del matrimonio, de esta forma cuando
menos aseguraría que no murieran todos de hambre en cuanto durara el dinero de
la venta de cada una de ellas y una vez colocadas él podría morir en paz. La
mayor estaba a unos días de cumplir años y sería vendida por su padre. Nicolás
se enteró del plan de aquel Hidalgo y les entregó, al llegar a la edad de
casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que
todo esto fue hecho en secreto por el jovenzuelo, quien entraba por una ventana
y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban
sobre la chimenea para secarse. Cuando se casó la tercera y se fue a radicar a
otro lugar, como sus hermanas casadas habían hecho antes, se llevó a su anciano
padre a vivir con ella y su esposo.
Poco después llegó una
epidemia de peste; una enfermedad que la medicina de entonces no sabía combatir
y que era extremadamente contagiosa. Los padres de Nicolás ayudaban en cuanto
podían a los muchos enfermos de su ciudad, hasta que finalmente fueron
contagiados y murieron.
Nicolás conmovido por la
desgraciada situación de su gente ante semejante enfermedad, repartió sus
bienes entre los necesitados y partió hacia Mira para vivir con su tío y
ordenarse sacerdote, cosa que logró a los 19 años.
Después fue a visitar la
Tierra Santa para conocer el lugar en que vivió y murió Jesús, vio muchas cosas
que lo conmovieron y reforzaron su convicción de que el camino que había tomado
al convertirse en sacerdote era el correcto. Cuenta la leyenda que al volver de
aquel viaje su tío, el obispo de Mira, había fallecido y que varios obispos y
sacerdotes estaban en el templo discutiendo a quién deberían elegir como nuevo
obispo de la ciudad, como no lograban ponerse
de acuerdo tomaron una decisión radical; nombrarían obispo al primer sacerdote
que entrara en el templo, hicieron abrir las puertas para esperar pacientemente
a que entrara algún sacerdote. Justo en aquel momento, sin saber nada
de esto, llegó Nicolás a la puerta y apenas la abrían cuando el traspasó el
umbral; así por aclamación de todos los allí reunidos fue elegido obispo.
Se cuenta de varios milagros conseguidos
por la intervención de San Nicolás. Cuentan, por ejemplo, que un criminal hirió
a cuchillo a varios niños, y el santo al rezar por ellos obtuvo su curación
instantánea.
Otro
milagro conocido es el de haber resucitado a tres niños que habían caído de un
árbol y muerto al instante.
Se le nombró patrono de los
marineros, porque estando unos marineros en medio de una terribilísima
tempestad en alta mar, empezaron a decir: "Oh Dios, por las oraciones de
nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos"; apenas terminada la plegaria
vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se
calmó, y en seguida desapareció.
Se cuenta que cierta vez salvó
la vida de tres generales condenados a muerte injustamente, eran amigos suyos
que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de
Nicolás; su obispo; los protegiera. Esa noche en sueños el santo se apareció al
juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes y ellos fueron
absueltos.
El emperador Licinio decretó
una persecución contra los cristianos; Nicolás fue encarcelado y azotado y su
barba quemada, pero siguió aprovechando toda ocasión que se le presentaba, para
enseñar la religión a cuantos trataban con él. Más tarde el emperador
Constantino lo liberó junto con todos los demás prisioneros cristianos.
Murió un 6 de diciembre a
mediados del siglo IV. Tras su muerte se convirtió en el primer santo, no
mártir, en gozar de una especial devoción en Oriente y Occidente.
En oriente lo llaman San
Nicolás
de Mira, por la ciudad donde estuvo de obispo, pero en occidente se le
llama
San Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a
Turquía, un grupo de católicos sacó de allí en secreto las reliquias del santo
y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia.
Se dice que en esa ciudad se
obtuvieron tan admirables milagros al rezarle que su culto llegó a ser
sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia de Grecia de Holanda de
Turquía y Lorena, una región de Francia.
Dicen también que tras de su
muerte física Dios le dio una nueva vida y le encomendó llevar regalos una vez
al año a todos los niños buenos del mundo en la festividad por el natalicio de Jesucristo,
la que nosotros conocemos como navidad, cosa que hace desde entonces. En
Holanda a San Nicolás le llamaron Sinterklaas y en Estados Unidos Santa Claus.
Para mayor información puedes consultar estas fuentes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Pap%C3%A1_Noel
¡Feliz navidad y próspero año 2020! Coméntanos ¿Conocías esta historia? ¿Te pareció interesante? ¿Qué te sorprendió o conmovió más? ¿Sobre qué tema te gustaría leer en este blog?
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